Mi intención es abrir una pequeña ventana, a través de la cual compartir imágenes e información sobre este mundo que nos apasiona y al que dedicamos nuestro tiempo libre: las aves y la naturaleza.

sábado, 19 de julio de 2014

CHOTACABRAS EUROPEO

Esta misteriosa ave nocturna nos visita todos los veranos para criar. Procedentes de Africa comienzan a llegar a esta zona a partir de principios de Abril, y se van estableciendo un año tras otro en sus lugares favoritos.
El chotacabras europeo tiene una envergadura aproximada de entre 52 y 60 cm. y su alimentación consiste básicamente en insectos que caza al vuelo. Normalmente hace dos puestas de 2 huevos cada una y que incuba durante aprox. 18 dias, volando los pollos a los 17 dias, aunque con una semana ya se desplazan fuera del nido, que no es más que un simple hoyo en el suelo.
Poca gente ha visto esta ave a plena luz del día, y es que está dotada de un mimetismo casi perfecto, de tal manera que aún estando a  2 o 3 metros de distancia, a un profano le sería muy difícil distinguirlo del resto del terreno o vegetación.
Siempre sentí curiosidad por esta especie porque al anochecer (también durante el día) escuchaba su canto el cual suena muy diferente a la mayoría de las aves. Éste es como si estuvieses oyendo el motor de un tractor en la lejanía; por veces dura hasta 5 minutos ininterrumpidamente en los que da la impresión de que el ave no para para respirar.


                
                                   Nightjar Nocturne from Dom Greves on Vimeo.
                                              Video cortesía de Dom Greves

En alguna ocasión conduciendo de noche se les puede ver cruzando delante del coche o también posados en la carretera. El modo en que cazan consiste en buscar polillas e insectos nocturnos y abrir su inmensa boca tragándoselos en vuelo, al igual que golondrinas y vencejos.

Hace unos años cuando paseaba por el monte solía escuchar el canto de un ejemplar siempre en la misma zona, por lo que decidí que ya era tiempo de poder ver esta especie a la luz del día, aún sabiendo lo difícil que podría llegar a ser el conseguirlo.
Al día siguiente cambié el rumbo y me dirigí al lugar donde -metros arriba o metros abajo- solía escucharlo, y tuve suerte, atravesando la vegetación y unas rocas dispersas procedentes de una antigua cantera artesanal, de repente sale volando rápido y silencioso a menos de un metro un chotacabras. Ya había encontrado el lugar que usaba para el descanso diurno. Volví otro día y no conseguí verlo, pero sabía que era cuestión de paciencia ser capaz de distinguirlo debido a su camuflaje.
Entonces en la siguiente ocasión me llevé los prismáticos y la cámara de fotos y me senté en la parte alta del montón de rocas y restos de vegetación. A simple vista y por más que escudriñaba cada espacio desde unos 8 metros de distancia como máximo, no fui capaz de ver el ave. Después, desde la misma posición decidí mirar a través de los prismáticos de un modo sistemático; debido al aumento de la óptica cada lugar de enfoque abarcaba solo un pequeño cuadro de 20 x 20 cm. aproximadamente.


 Vista de la antigua cantera. Prueba a pinchar y ampliar la foto e intenta localizar el ave que está sobre una roca.




 Y, por fín, al cabo de unos 10 minutos (muy largos y cansados) conseguí que el ave llenara totalmente los objetivos de mis catalejos. Lo siguiente fue documentar la cita acoplando a pulso la cámara compacta a los prismáticos; mientras hacía las fotos el ave ni se inmutaba a pesar de lo cerca que me encontraba -siempre confiando en su mimetismo-. En algún momento abría unos milímetros más los ojos pero sin mover ni una sola pluma, solo para asegurarse de que no había peligro. Cuando ya satisfecho me alejé del lugar, el chotacabras permanecía estático descansando sobre la roca.


Caprimulgus europaeus






Si en la primera foto no pudiste localizarlo ahora lo puedes ver dentro del círculo.